Arizcuren, en Tánico Wines: una Rioja de montaña dentro del nuevo relato de la denominación Tánico Wines destaca a Bodegas Arizcuren y a Monte Gatún dentro de una nueva mirada sobre Rioja, más vinculada al paisaje, el origen y la singularidad de cada viñedo
La Rioja vive un momento especialmente interesante. Sin renunciar a su historia ni al peso que la crianza, las grandes casas y la regularidad han tenido en el prestigio de la denominación, cada vez cobran más protagonismo proyectos que interpretan el vino desde el viñedo, el paisaje y el pueblo.
Así lo recoge Tánico Wines en su artículo “Pluralidad, paisaje y origen: la Rioja que amplía su relato”, publicado en junio de 2026, donde se analiza cómo la denominación está incorporando nuevas sensibilidades y formas de entender el territorio. En este contexto, el medio destaca el papel de elaboradores que trabajan desde parcelas concretas, viñas viejas, suelos singulares, zonas frías y una lectura más precisa del origen.
Dentro de esa visión aparece Arizcuren, citada como ejemplo de una sensibilidad ligada a la montaña y a una Rioja menos homogénea. En concreto, el artículo destaca Monte Gatún, un vino que recupera una identidad histórica vinculada a viñas difíciles, altitud y paisaje. Según Tánico Wines, Monte Gatún representa una Rioja donde la expresión no nace tanto del volumen como de la singularidad del territorio, con una lectura clara del viñedo y de sus limitaciones.
Para Arizcuren, esta mención supone un reconocimiento a una forma de trabajar centrada en el origen, en la recuperación de viñedos históricos y en la interpretación honesta del paisaje de la Sierra de Yerga. Una mirada que no se plantea como ruptura con la Rioja clásica, sino como una manera de ampliar su relato y aportar nuevos matices a una denominación cada vez más plural.
Rioja sigue hablando de tiempo, crianza e historia. Pero también, cada vez más, de paisaje, origen y viñedo. Y es precisamente en ese diálogo donde Arizcuren encuentra su lugar.
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