Las últimas lluvias, un desafío para la vendimia 2024
La climatología siempre tiene un impacto decisivo en el viñedo, y la vendimia 2024 no ha sido una excepción. Este año, las lluvias de finales de agosto y septiembre han supuesto un desafío a la hora de decidir el momento óptimo para vendimiar. Las precipitaciones llegaron en una fase crítica de maduración, lo que nos obligó a estar especialmente atentos y a tomar decisiones basadas en las condiciones meteorológicas.
Si bien las lluvias aportaron humedad necesaria para las viñas, generaron cierta incertidumbre. Con variedades como el graciano, por ejemplo, tuvimos que adelantar la recolección para evitar que la uva absorbiera demasiada agua, lo que podría haber afectado a la concentración de los aromas y sabores. En este tipo de situaciones, es fundamental actuar rápido y ajustar la vendimia para preservar la calidad de las uvas.
Este año, la climatología nos ha permitido obtener vinos con grados alcohólicos más moderados en comparación con añadas anteriores. No ha sido necesario esperar tanto para alcanzar maduraciones fenólicas completas, ya que las noches frescas y los días no excesivamente calurosos ayudaron a que las pieles de las uvas maduraran de forma equilibrada. Como resultado, estamos ante una cosecha que ofrece vinos con menor graduación, lo que responde a la creciente demanda de consumidores que prefieren vinos frescos y ligeros.
A lo largo de la campaña, la producción ha sido ligeramente superior a la de 2023, lo cual es positivo, aunque el foco sigue puesto en la calidad. En definitiva, la vendimia 2024 ha sido un reto superado con éxito, y confiamos en que los vinos resultantes reflejarán tanto el carácter de nuestras viñas como el cuidado que hemos puesto en cada decisión durante el proceso.
Javier Arizcuren, viticultor y elaborador de vino